miércoles, 11 de febrero de 2015

El ovillo de lana


Siento que estoy ante un ovillo de lana al que no le encuentro la punta para empezar a desovillarlo. Que luego, una vez que la encuentre, que creo que esta atada, voy a desandar todos sus caminos, voy a liberarlo de él mismo, de su auto encierro, de sus mil vueltas, sus cavernas, escondites. Voy a liberar sus partes aireadas que pierden el color, sus partes internas que no respiran desde que nacieron en aquella maquina industrial ¿o fue de las manos curtidas que hilaron el pelo de una oveja? Ya ni sabe, no se acuerda. Voy a relajar todas sus fibras estiradas.
Cuando este toda afuera, toda libre, cuando toda la lana tenga ya el mismo grosor y color de punta a punta, cuando pueda crear de nuevo sus curvas, como más le plazca o se deje moldear por nuevos espacios. Amo verte improvisar un baile nuevo, mi querida lana.
Pues bien, entonces, cuando seas libre decíamos, ahí qué hacemos? Hacia dónde vamos?
¡Bailemos lana!
¡Que todavía nos falta para suéter!

Es que no iba ahí, me perdí. Es que el ovillo, yo lo iba a desovillar, por que estaba curiosa de que había en su interior. Es que yo casi podía escuchar sus gritos, su gritos todos, sus gritos de algarabía, sus gritos de placer, sus gritos de protesta, sus gritos desesperados, sus gritos mudos, sus gritos de llanto, sus gritos de sufrimiento, sus gritos que se guardaba, que creo eran más que los otros, al menos, varios días. Yo lo podía escuchar, pero le daba vuelta a esa pelota, que tan fuertemente se sostenía a sí misma, que podía yo con mis garras, jugar, tirarla, lanzarla, la hacía rebotar, y nada. Su centro y su capa más superficial, permanecían ahí, inmutables. Lejos de este mundo. Lejos de mis pequeñas y finas garras que con tanto esmero querían liberarla y bailar con ella en todo su esplendor.
Porque si bien, yo no podía verlo, y menos saberlo, yo sabia que había mucho, que había mucho hilo, pero que en el centro había un universo encerrado. Un universo entero!
Había galaxias, mundos, satélites, meteoritos navegando como cruceros, y de los que desafían la velocidad de la luz también.
Conocía sus maravillas.
Pero ese hilo, todo ese hilo, tan tenso, y firme.
Ella se hacía la pelota, la que era de cuero y pegamento, hueca, bah, llena de aire. Pero no, yo sabía que no era así. Que era permeable, al menos un poco.
Yo estaba segura que sentía mis caricias. Cada una de a miles. Que el efecto mariposa de mis uñas afiladas bañaban de calor sus costas más íntimas y recónditas.
¡Acá estoy!
No me ves, yo tampoco, pero acá estamos.
No quiero desarmarte, quisiera sólo pincharte, un agujerito nomas. Sería para asomar mi ojo, saludarte alguna vez.
No quiero tampoco que te pierdas por ese agujero. Quiero liberarte, pero tengo un poco de miedo, ahora que lo pienso, de que te vayas de mi. Al menos en el ovillo seguís estando acá, sos mi ovillo. Pero y si te libero, y después me dejas acá, solo, entretenido con los hilos, pero sin las fiestas de tu centro que secretamente me disponía a disfrutar desde afuera. Como un niño en la vidriera de la jugueteria, mirando a través de la reja las vidrieras empañadas.
Cierro los ojos y pienso que estoy adentro tuyo.
Es un gran salón, moderno, muy buen gusto.
Es claro, es todo de lana.
Poco luminoso, pero de alguna forma misteriosa, es claro. Podemos saltar hacia todos lados, no hay arriba, no hay abajo.
Es que en tu universo, no galaxias, ni mundos, ni satélites como yo creía. Es un mundo de almohada.
NO HAY GRAVEDAD
Todo es liviano, podemos flotar, sin caer. Tantas veces soñé con volar, y tan cerca estabas, y bendecidos nos encontramos, nos hicimos amigos, y la curiosidad hizo que el gato cerrara los ojos (Pensaron que iba a matar al gato? Pues no!).
Quien iba a creer que era tan fácil llegar a vos, que vos estabas abierto, pero yo no lo veía. Que para verlo, tenía que cerrar mis ojos, dormir mis garras, relajar mi cuerpo, para que me dejara salir un rato.
Amo tu mundo.


Otras reflexiones.

¿Vino la lana a este mundo para ser lana? Lana y ya.
¿O la lana esta en este mundo para cumplir una misión en esta vida?
Y la misión de la lana, ¿le sirve a la lana? ¿La hace más lana, la hace algo más?
¿O vino sólo para ser le útil a alguien más? ¿Es su misión ser sumisa?

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